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15 Jun 2018

OSTEOPATÍA VISCERAL

OSTEOPATÍA VISCERAL

Para entender con mayor claridad qué es la osteopatía visceral, es conveniente realizar previamente una breve introducción de la osteopatía, la cual podemos definir como un acercamiento diagnóstico y terapéutico manual a las disfunciones de movilidad articular y tisular en general. En resumen, es el conjunto de técnicas que ve al paciente de forma holística, es decir, como un ser biopsicosocial.

Dentro de la osteopatía existen 3 grandes esferas: la osteopatía estructural, la osteopatía visceral y la osteopatía craneal.

Por lo tanto, a la hora de trabajar la globalidad del paciente es importante tener en cuenta la parte visceral. Dicha esfera está basada en que todas las vísceras, es decir, órganos como el estómago, hígado, riñones, intestinos, etc., tienen movimiento, y de hecho, han de tenerlo para que funcionen correctamente.

Todas las vísceras poseen dos tipos de movimientos:

  • El producido por el diafragma mediante la inspiración y espiración.
  • Y el movimiento propio de cada órgano (motilidad).

Es por ello por lo que es importante mantener un buen movimiento diafragmático y visceral para asegurar la buena función de las vísceras. Ésta no sólo depende de la movilidad normal fisiológica, también de su vascularización y su inervación vegetativa. Por lo tanto, existen técnicas osteopáticas específicas que apuntan a mejorar la movilidad, la vascularización y la inervación.

Osteopatía

Cuando existe una disfunción visceral no sólo se pueden encontrar síntomas o dolores viscerales, es decir, locales, sino que podemos encontrarlos a distancia, en otra estructura distinta del cuerpo. Siendo el origen de ese dolor la propia víscera y no la estructura que duele. Eso es lo que se denomina dolor referido.

Por ejemplo, es posible tener un dolor en el hombro derecho el cual simula una tendinitis, cuyo verdadero origen está en el hígado y no en el propio hombro.

Es posible concluir que la osteopatía visceral no sólo nos sirve para dar movilidad visceral y disminuir así los síntomas viscerales, sino que nos ofrece más opciones de tratamiento ante un dolor en otras zonas del cuerpo. La clave para ello es hacer un buen diagnóstico diferencial para determinar el verdadero origen del problema.